Las redes sociales incrementaron aún más su influencia en las elecciones de EE.UU. este 2020, tanto como receptores de publicidad (las campañas de Donald Trump y Joe Biden se gastaron más de 200 millones de dólares en Facebook) como por su controvertido papel de moderadores de noticias falsas.

Atrás quedan los tiempos de Barack Obama (2009-2017) en que Facebook, Twitter, Youtube e Instagram eran herramientas de exploración para las campañas electorales, que poco a poco iban entendiendo sus potencialidades, a la par que estas trataban de determinar qué papel debían desempeñar en la moderación de contenidos.

Este año las tendencias son claras: las redes sociales se han erigido en un sólido receptor de propaganda electoral -aunque todavía a la sombra de la televisión, que sigue reinando- y han aceptado ser jueces de la verdad, aunque ello suponga enemistarse con el mismísimo presidente de EE.UU.

Fuente: Agencia EFE

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